En ocasión de un seminario organizado para 46 árbitros internacionales en Francfort (centroeste), a cuatro meses de la Copa de las Confederaciones, repetición general para la Copa del Mundo del 2006 en el mismo país, Sepp Blatter se manifestó "opuesto" a una prohibición de apuestas por parte de jugadores, entrenadores, dirigentes de clubes o árbitros.
"Una prohibición de apuestas es totalmente imposible ya que esas mismas personas pueden hacer apostar a un familiar, y lo que necesitamos es una instancia de control que alerte inmediatamente en caso de movimientos sospechosos en el mercado de las apuestas", estimó el presidente de la FIFA ante algunos periodistas.
El sábado, en Berlín, la justicia asestó un rudo golpe al proceder a la arrestación del joven árbitro en el centro del escándalo, Robert Hoyzer, de 25 años, acusado de haber manipulado los partidos en beneficio de una mafia de apostadores croatas.
Entre tanto, las empresas privadas de apuestas se pronunciaron este miércoles por una liberación de ese mercado en Alemania, después del escándalo que sacudió al país en las últimas semanas por la manipulación de resultados de partidos de fútbol.
"Se hace necesario liberalizar hasta cierto punto las apuestas sobre eventos deportivos para eliminar del juego a las apuestas ilegales", dijo Norman Albers, de la federación de apostadores alemanes durante una conferencia de prensa en Berlín.
En caso de sospechas de manipulación, "se trata de poner a disposición toda la información" mediante una cooperación entre Oddset y los apostadores privados, agregó.
La empresa pública Oddset, filial de la lotería nacional, dispone en la actualidad de un monopolio sobre las apuestas deportivas. Pero las empresas privadas extranjeras lograron instalarse en Alemania al proponer las apuestas a través de la red Internet.
Oddset pasó a ser fuertemente cuestionada luego de la revelación de un escándalo envolviendo árbitros y jugadores que manipularon resultados de partidos por la Copa de Alemania, después de haber realizado pesadas apuestas.
"Las empresas privadas de apuestas evidentemente tienen un interés económico en que el deporte sea limpio y justo", apuntó Markus Maul, un abogado especializado en juegos por dinero.
El caso provocó un enorme estruendo ya que el mercado de las apuestas, estimado el año pasado en 1.200 millones de euros, esperaba registrar un crecimiento exponencial el próximo año con ocasión de la Copa del Mundo de Alemania, un evento patrocinado por Oddset.