Las empresas de tragaperras ingenian fórmulas para proteger la recaudación de sus máquinas
La aparición de un grupo de delincuentes organizados que se dedica a desvalijar durante la noche los bares de Vitoria no sólo ha sembrado el descontento entre los dueños de los locales.
Los propietarios de las empresas que gestionan las máquinas tragaperras, principal objetivo de los ladrones, son los que más sufren las consecuencias de las más de una decena de acciones relámpago que ha protagonizado esta banda durante las últimas semanas.
La acción de los cacos, que vigilan los establecimientos antes de efectuar los asaltos, se centra sobre todo en, mediante un rústico método, obtener la recaudación de estas máquinas, en las que pueden hallar, por regla general, cantidades que rondan los 600 euros.
Los responsables de estas empresas, sea como fuere, no sólo temen la acción de los ladrones por el dinero que pueden hacerles perder, que asciende a "varios millones de pesetas anuales", según denuncia Alfonso Latorre, gerente de Automáticos 85, una de las firmas más afectadas por los robos que ha llevado a cabo la banda en los establecimientos hosteleros de Vitoria.
Los daños causados en las tragaperras, que en muchos casos quedan inservibles, suponen los mayores quebraderos de cabeza para un colectivo que busca fórmulas ingeniosas e imaginativas para dificultar la acción de los delincuentes y proteger la recaudación.
El gerente de Automáticos 85, dueña de dos de las máquinas que la banda destrozó en el barrio de Judimendi durante la Semana Santa, asegura que todas las empresas han comenzado a aplicar estas fórmulas para, cuando menos, provocar que la tarea de los ladrones no resulte tan sencilla como para que, como está ocurriendo, puedan forzar la entrada a los bares y forzar los aparatos en "menos de dos minutos".
"Cada uno está utilizando una fórmula diferente, pero todos hacemos algo, porque es necesario lograr algún método que proteja las máquinas", señala Latorre. "Nosotros, por ejemplo, hemos empezado a colocar bridas metálicas para reforzar el cierre", manifiesta el gerente de esta empresa afincada en Vitoria. Su método, no obstante, representa sólo una de las alternativas.
Hay otras empresas, e incluso propietarios de bares, que han orquestado otros sistemas, si cabe, más imaginativos. fórmulas Dado que el cuerpo de las tragaperras es normalmente de madera, existen bares en los que se les ha colocado incluso una protección metálica para ocultarlas durante la noche. Es el caso de uno de los bares ubicados en Armentia. Sus propietarios, hastiados de padecer asaltos nocturnos, han ideado un método realmente sorprendente: "Han colocado una verja metálica para encerrar la máquina cuando se marchan del bar al final de la jornada. Y no es de extrañar, porque al estar en una zona poco transitada, les robaban prácticamente cada tres días", añade Latorre.
Entre esos "millones de pesetas" de pérdidas que los ladrones provocan anualmente a cada una de estas empresas debe incluirse el dinero que se ven obligadas a destinar a la compra de nuevas máquinas. Automáticos 85, que está reparando una de las que la banda desvalijó durante la Semana Santa, ha tenido que comprar dos tragaperras nuevas para suplir otras que la acción de unos delincuentes había inutilizado. "Y no son baratas", según advierte el gerente de la empresa. "Cuestan 3.000 euros cada una".
El principal problema al que se enfrentan estas empresas ante las situaciones de robo radica en la despreocupación de las aseguradoras. "Las máquinas no están aseguradas, porque o no las aseguran o tendríamos que pagar pólizas muy elevadas", señala Latorre. Así, mientras que los bares recuperan el coste de los daños, "porque todos tienen seguro", las empresas que gestionan estos aparatos recreativos deben asumir íntegramente las pérdidas.
Tanto Latorre como los responsables de otras empresas del sector confían en que los métodos con los que van a reforzar la seguridad de las máquinas dificulten o dilaten las acciones de los ladrones, que apenas tardan unos minutos en acceder a los locales, para lo que usan "mazas, martillos o incluso tapas de alcantarilla", romper la máquina y salir corriendo con el botín.
En un bar de Armentia ha llegado a proteger su tragaperras con una persiana que cierran durante la noche Algunas empresas colocan bridas metálicas para reforzar el cuerpo de madera de las máquinas.