Durante la semana pasada, el estado de Nueva Jersey, quedó sin funcionarios y sin casinos por una crisis política. Los doce casinos se vieron obligados a permanecer cerrados por primera vez en su historia, por orden del gobernador del estado John Corzine, por no haberse logrado un acuerdo para aprobar el presupuesto del año fiscal antes del 1 de Julio.
La industria del casino es privada, pero está regulada por la División de Juegos de Azar y la Comisión del Control de los Casinos, y no pueden trabajar sin la supervisión de un empleado estatal. Dicha industria genera al estado 1.3 millones de euros diarios en impuestos, pero Corzine se opuso rotundamente a hacer una excepción para que los casinos puedan abrir sus puertas bajo supervisión policial.
Luego de largas negociaciones, la solución llegó el jueves, cuando el gobernador, logró un acuerdo con la Asamblea y el Senado, para firmar la Ley de Presupuestos. Ya se puede decir que en Nueva Jersey el conflicto ha sido superado y todo funciona con normalidad.
Los casinos, los parques estatales y las loterías reabrieron sus puertas el sábado 8 de Julio, luego de que el gobernador John Corzine firmara el decreto que puso fin a la interrupción de las actividades gubernamentales.